26 de feb. de 2009

PREVENCIÓN DE RIESGOS Y COMUNICACIÓN CIENTÍFICA




El diseño de estrategias de comunicación desde el sector científico fortalece a las organizaciones y permite una mejor relación con los demás actores institucionales, teniendo como principal objetivo beneficiar a la comunidad. Así, la receptividad de la información científica propiciará que el público construya una imagen de “apertura” de los centros de investigación y del ámbito académico en general. Es que, tradicionalmente, ha habido como una notable brecha entre el desarrollo de la ciencia, sus resultados y la comunidad.


La aceptación social e individual del riesgo está íntimamente relacionada a la comunicación, cuando ésta es realmente una estrategia. Por esto, es conveniente determinar primero las características esenciales de la comunidad involucrada en la estrategia: hábitos, costumbres, ideas y creencias, nivel sociocultural y aquellos datos que permitan conocer, con más precisión, los destinatarios de los mensajes.

Toda organización dispone de una serie de instrumentos de comunicación que deben ser utilizados oportunamente. Por lo general, al confundir información con comunicación, estos instrumentos no permiten un efecto positivo para fomentar una conciencia de prevención de riesgos. Por este motivo se necesita diseñar planes y programas de comunicación que establezcan acciones a corto, mediano y largo plazo.

Tanto en períodos de preparación de la comunidad, como en la prevención-mitigación y en la atención de emergencias y desastres, el aplicar estratégicamente los instrumentos de comunicación permite una mejor emisión de los mensajes dirigidos al público meta.
Si bien los mensajes deben ser atractivos, interesantes, convocantes, etc., el concepto original debe permanecer siempre presente, para que no se “desvanezca” o se trivialice demasiado desde acciones que suelen ser supuestamente originales, entretenidas y hasta divertidas. Aún así, es recomendable para el sector educativo, tanto formal o informal, utilizar metodologías comunicativas que permitan “palpar la ciencia, comprenderla sensitivamente”.

La comunicación,como valor y estrategia, fomenta cambios proactivos. Sólo resta sumarse al desafío de convertirla también en ese puente que enlace la ciencia y la política, de modo que podamos pasar de una conducta emergencista a un compromiso actitudinal con la prevención.

“Ese cambio cultural sólo es posible si se logra cerrar la brecha entre la generación del conocimiento científico – técnico, la gestión de normas políticas y técnicas y la apropiación social de la información, de manera que esta información se convierta en conocimiento y éste a su vez se traduzca en decisiones y acciones sociales concretas. De ahí la importancia de que las acciones de comunicación estén ligadas a las estrategias para prevenir y enfrentar los desastres.”( Margarita Villalobos, EIRD)


( Nos acompaña imagen de la Feria del Conocimiento realizada en Guatemala en 2008 por la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres CONRED, con financiamiento del PNUD-ECHO, una de las reuniones de este tipo que tuvieron lugar en Centroamérica )