13 feb. 2009

DESASTRES: GESTIÓN DE LA AYUDA HUMANITARIA



La ayuda humanitaria en caso de desastre aparece ,en la mayoría de los casos como una reacción sensible y emotiva , sincera y honesta, que promueve en el interior de cada ser humano la solidaridad con aquellas personas que están viviendo las consecuencias de un grave evento de origen natural o antrópico-tecnológico.

Esa ayuda puede ser también -según experiencias aquilatadas- un problema más para la situación de emergencia que vive una comunidad. Enviar donaciones, sin saber en realidad qué es lo que se precisa en el lugar del desastre, provoca una serie de inconvenientes que pueden alterar las acciones de respuesta. Hay que afectar personas que , por ejemplo, deben clasificar, verificar, descartar , etc. los envíos y que quizás desconocen los procedimientos a seguir para que esa ayuda sea eficaz y llegue a satisfacer las reales y urgentes necesidades de los damnificados y damnificadas por un desastre.

Varios organismos internacionales se han preocupado, desde su experiencia en evaluación de daños y análisis de necesidades, en emitir recomendaciones en estos casos en los que, enviar lo que después de debe desechar, hace perder tiempo y tambièn dinero a las instituciones y la comunidad.

Reproducimos algunas reflexiones y sugerencias de la OPS/OMS:
"Las donaciones en algunos casos se convierten en un dolor de cabeza por no ser necesarias, no ser requeridas, no tener ninguna utilidad, o no existir capacidad de organización para su recepción y administración"
"Para hacer más eficiente y rápida la asistencia de los afectados y su pronta recuperación, la OPS/OMS recomienda tomar en cuenta y difundir a la comunidad nacional e internacional algunos principios generales:
- El objetivo de una donación es responder a las demandas expresadas por los afectados. Por tanto, es necesario ajustar lo más posible las donaciones a la evaluación de necesidades realizada por el país y sus autoridades.
- No se recomienda estimular el envío de vestimenta usada (ropa, zapatos, etc.), de alimentos caseros perecederos o medicamentos con fechas de caducidad próximas o ya pasadas.
- Siempre que sea posible, se deben estimular las donaciones en dinero. Ello permite realizar compras locales y ahorrar tiempo, recursos logísticos en almacenamiento y transporte.
- Las necesidades de la población afectada no solo existen al momento del impacto, se extienden al periodo de recuperación y reconstrucción. No es más eficiente la donación que llega primero, sino la que responde mejor a una necesidad probada."