
La educación formal y no formal es la base que permitirá comprender mejor la dinámica de esta amenaza de origen natural, para promover la reducción de la vulnerabilidad. Necesitamos también una planificación con sustentabilidad, para organizar adecuadamente actividades de prevención-mitigación del riesgo volcánico. El compromiso es multisectorial.
Debemos enfocarnos en diseñar estrategias de comunicación y percepción del riesgo.Hace falta una amplia y sostenida difusión preventiva,la colaboración de los medios de comunicación, oportuno uso de las TIC, organización de talleres y toda actividad que permita que la población y las organizaciones pùblicas, privadas y del tercer sector, reduzcan su vulnerabilidad y se preparen para disminuir las consecuencias de una posible erupción volcánica.
Agradecemos las últimas publicaciones de dos medios gráficos mendocinos, Diario Los Andes y Diario UNO . Invitamos a Uds. a conocerlas.
Muchas gracias por su lectura solidaria

















